
"BALLAST". Lance Hammer.
Entre las películas que vi del Festival no logré encontrar una sola similitud que las relacione. Si bien tienen algo en común por ser de un estilo como lo es el Cine Independiente, cada una lleva una manera de contar su respectiva historia desde puntos muy distintos. Claro está que las tramas ya de por sí son diferentes... pero la caracterización de sus personajes, el desarrollo de los hechos, la manera en que se deciden contar lo suficiente para que el espectador use su propio criterio y logre interpretarlo, las locaciones que le dan una fuerza ilimitada, dialogos, en algunas escasos debidamente y en otras abundantes pero indirectos.
Al haber encontrado tanta variedad, modos y estéticas diferentes que lograron un encanto en mí de todas maneras, elegí comentar sobre "Ballast" de Lance Hammer.
Como primer punto, espero que hayan tenido la suerte de haberla elegido, al azar o sabiendo, de entrar al cine, sentarse, y admirarla. No dudo que algunos no estén de acuerdo, y otros consideren que hay mejores. Sin embargo, ésta fue la que supo alucinarme. Por eso es que no pretendo convencer lo brillante que me resultó a mí (capaz también una sensación respaldada por haber conversado después con el director). Eso es algo que queda en cada uno.
Después de tantos años de películas y programas de televisión resulta díficil que una historia repetitiva o común llegue a soprender, encantar y resaltar entre el resto. Definitivamente creo haber encontrado una excepción en la historia de una familia, renegada a serlo (en determinados lazos) , en la lucha por sobrevivir. No sólo sobrevivir ante una realidad que deben afrontar, si no también por un pasado que ha marcado el rumbo y destino de sus vidas. Se encuentran con el desafío de dejar este pasado atrás, de perdonar y saber perdonarse a sí mismos, de arriesgarse a tomar la oportunidad para seguir adelante. De crecer. De mejorar.
Esta historia logró llegar a mí, a través de su verosimilitud, de su crudeza, y a la vez una innegable positividad. Constantemente me la creí. No veía a actores, no veía escenografías. Veía a gente viviendo. No ví la frialdad de un guión impuesto. No ví una ficción, sabiendo que sí lo era. En todo momento sólo creí formar parte de una partecita de la vida de 3 personas que deben sobrevivir, en un tiempo donde todo te lo impide. El lugar elegido para su desarrollo, un increíble acierto. Creo haber conocido al Delta de Mississippi más de lo que hubiese conocido en una enciclopedia. Decisiones en el modo de filmación? Las correctas. Cámara en mano. Siguiendo a los personajes, no ellos a la cámara.
Totalmente maravillada ante ella. APLAUSOS PARA BALLAST.